𝗠𝗶𝗻𝗶𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗢𝘃𝗶𝗲𝗱𝗼 𝗲𝘅𝗽𝗼𝗻𝗲 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗖𝗼𝗺𝗶𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲 𝗘𝘀𝘁𝘂𝗽𝗲𝗳𝗮𝗰𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗢𝗡𝗨 𝗹𝗮 𝗽𝗼𝗹𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗮𝗻𝘁𝗶𝗱𝗿𝗼𝗴𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗕𝗼𝗹𝗶𝘃𝗶𝗮 𝗯𝗮𝘀𝗮𝗱𝗮 𝗲𝗻 𝗰𝗶𝗻𝗰𝗼 𝗽𝗶𝗹𝗮𝗿𝗲𝘀 𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝘁𝗲́𝗴𝗶𝗰𝗼𝘀

Viena, Austria, 9 de marzo de 2026

El ministro de Gobierno, Dr. Marco Antonio Oviedo, participa de la 69ª Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas desarrollada en Viena, donde reafirmó el compromiso del Estado Plurinacional de Bolivia con el sistema de fiscalización de drogas y la cooperación multilateral para combatir al narcotráfico y al crimen organizado trasnacional.

Austria, 9 de marzo de 2026 (Prensa MinGob). – El ministro de Gobierno, Dr. Marco Antonio Oviedo, participa de la 69ª Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas desarrollada en Viena, donde reafirmó el compromiso del Estado Plurinacional de Bolivia con el sistema de fiscalización de drogas y la cooperación multilateral para combatir al narcotráfico y al crimen organizado trasnacional.
En su intervención ante representantes de los Estados miembros, la autoridad recalcó que el problema mundial de las drogas ha adquirido una dimensión cada vez más compleja y multidimensional. “El problema mundial de las drogas ya no puede entenderse como un fenómeno aislado. Hoy enfrentamos una realidad compleja que conecta seguridad, salud pública, desarrollo sostenible, estabilidad financiera y gobernanza institucional”, señaló.
En ese marco, el ministro advirtió que las organizaciones criminales han evolucionado hacia estructuras más sofisticadas que operan con una lógica empresarial, vinculándose con diferentes economías ilegales. “Enfrentamos economías criminales convergentes que requieren respuestas igualmente integrales”, manifestó.
Oviedo explicó que, frente a este contexto, Bolivia ha consolidado una política antidrogas basada en cinco pilares estratégicos. El primero está dirigido al fortalecimiento institucional y la cooperación internacional, destacando que el país ejerce en la actualidad la presidencia pro témpore del Comité Latinoamericano de Seguridad Interior (CLASI), entidad que promueve una mayor coordinación regional para ejecutar investigaciones conjuntas y operaciones contra el crimen organizado.
El segundo acápite se basa en el control responsable de cultivos de hoja de coca, a través de sistemas de monitoreo permanente, mecanismos de trazabilidad y acciones dirigidas a reducir su desvío hacia económicas ilícitas, complementadas con programas de desarrollo alternativo sostenible en concomitancia con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
Asimismo, la estrategia boliviana incorpora el fortalecimiento de la planificación estratégica y la eficiencia operativa, la promoción de políticas de prevención desde una perspectiva de salud pública además del refuerzo de la cooperación internacional y la integridad financiera para desmantelar estructuras criminales ligadas al narcotráfico.
Finalmente, la autoridad advirtió sobre los nuevos desafíos que enfrenta la comunidad internacional, entre ellos la expansión de las drogas sintéticas, la proliferación de precursores químicos y el uso de cadenas mundiales de suministro por parte del crimen organizado.
“La estabilidad del sistema internacional depende de su capacidad para adaptarse con inteligencia, preservar el consenso y fortalecer la cooperación entre los Estados”, concluyó Oviedo, reiterando la disposición de Bolivia de continuar trabajando con responsabilidad, firmeza y apertura al diálogo en el marco del sistema multilateral.